miércoles, 29 de diciembre de 2010
miércoles, 22 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
jueves, 16 de diciembre de 2010
Hace frío
lunes, 13 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
Para no ser tan boludo
A lo mejor, y digo a lo mejor, me he equivocado en algunas cosas
Haciendo una retrospectiva y un poco de memoria, he intentado recordar como me trataba mi viejo;
Yo adoraba mi viejo
Recuerdo que solía contarme de haber cruzado algún brazo del Paraná, allá cerca de Posadas donde tenía el destacamento de Gendarmería Nacional y donde vivíamos, en aquella casa montada sobre pilotes de ñandubai, por la humedad y las víboras.
Y solo por eso me hice un experto nadador.
Hasta que fué muy mayor me gustaba nadar a su lado en el río Anisacate, y era una de las cosas que disfrutaba mas
Y yo creo que él también
Me enseñó a tirar con el fusil, en el tiro federal.
Como eludir los disparos en campo abierto,
me decía:
"Un buen tirador tarda no menos de cinco segundos en apuntar, por lo tanto ese es el tiempo máximo que puedes correr en línea recta en cualquier direccion. Y el patron de cambio no ha de ser siempre el mismo, debes evitar que el tirador prevea tu trayectoria, para que no apunte a un sitio vacío esperando que pases por él"...
Aprendí montones de cosas de él, muchas de las cuales no me sirven de mucho en esta ciudad atada de pies y manos y sin un ápice de libertad, donde todo está reglamentado y te dicen hasta por donde debes caminar.
Pero el ejercicio de las habilidades que aprendí de él me han servido para no temerle a nada, absolutamente a nada, su dicho preferido era: "Muerto el perro, se acabó la rabia", y lo decía en el sentido que las cosas que no se pueden cambiar, es inutil lamentarlas.
Con el tiempo me hice mayor y aprendí a ver sus limitaciones, sus defectos, y falencias, pero le estoy agradecido a la vida por haberme dado la oportunidad de compartir con él todas las cosas que pude, entiendo que me hice mejor en el sentido de estar mas preparado para defenderme de casi todo.
Claro que también heredé algunas cosas incómodas, pero he tratado de mejorarlas con el tiempo.
Echo de menos el poder hacer lo mismo, será una mirada egoísta del paisaje que me toca, pero es así, y cuando he dicho al principio que a lo mejor me equivoqué, es porque he recordado que para conseguir que el viejo fuera a nadar conmigo, o cualquier otra cosa que me gustara, me costaba un huevo convencerlo.
A lo mejor se los puse muy facil.-
Haciendo una retrospectiva y un poco de memoria, he intentado recordar como me trataba mi viejo;
Yo adoraba mi viejo
Recuerdo que solía contarme de haber cruzado algún brazo del Paraná, allá cerca de Posadas donde tenía el destacamento de Gendarmería Nacional y donde vivíamos, en aquella casa montada sobre pilotes de ñandubai, por la humedad y las víboras.
Y solo por eso me hice un experto nadador.
Hasta que fué muy mayor me gustaba nadar a su lado en el río Anisacate, y era una de las cosas que disfrutaba mas
Y yo creo que él también
Me enseñó a tirar con el fusil, en el tiro federal.
Como eludir los disparos en campo abierto,
me decía:
"Un buen tirador tarda no menos de cinco segundos en apuntar, por lo tanto ese es el tiempo máximo que puedes correr en línea recta en cualquier direccion. Y el patron de cambio no ha de ser siempre el mismo, debes evitar que el tirador prevea tu trayectoria, para que no apunte a un sitio vacío esperando que pases por él"...
Aprendí montones de cosas de él, muchas de las cuales no me sirven de mucho en esta ciudad atada de pies y manos y sin un ápice de libertad, donde todo está reglamentado y te dicen hasta por donde debes caminar.
Pero el ejercicio de las habilidades que aprendí de él me han servido para no temerle a nada, absolutamente a nada, su dicho preferido era: "Muerto el perro, se acabó la rabia", y lo decía en el sentido que las cosas que no se pueden cambiar, es inutil lamentarlas.
Con el tiempo me hice mayor y aprendí a ver sus limitaciones, sus defectos, y falencias, pero le estoy agradecido a la vida por haberme dado la oportunidad de compartir con él todas las cosas que pude, entiendo que me hice mejor en el sentido de estar mas preparado para defenderme de casi todo.
Claro que también heredé algunas cosas incómodas, pero he tratado de mejorarlas con el tiempo.
Echo de menos el poder hacer lo mismo, será una mirada egoísta del paisaje que me toca, pero es así, y cuando he dicho al principio que a lo mejor me equivoqué, es porque he recordado que para conseguir que el viejo fuera a nadar conmigo, o cualquier otra cosa que me gustara, me costaba un huevo convencerlo.
A lo mejor se los puse muy facil.-
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